miércoles, 14 de febrero de 2018

2002- EQUILIBRIUM – Kurt Wimmer



En el siglo XXI, con la fundación del estado de Libria tras la Tercera Guerra Mundial, se ha decidido acabar con los conflictos bélicos y la violencia social por el expeditivo método de suprimir los sentimientos y, consecuentemente, todo aquello que pueda suscitarlos, como las obras de arte, la literatura o la música. Así, la población se mantiene drogada con Prozium, un medicamento que debe tomarse dos veces al día y que suprime las emociones y el lado más sensual –en su sentido más amplio- de los ciudadanos. Por supuesto, ello los convierte en dóciles y apáticos peones controlados por los líderes.

sábado, 10 de febrero de 2018

1951- AMOS DE TÍTERES -Robert A.Heinlein



En 1949, la Unión Soviética revelaba al mundo que, por fin, contaba con el poder atómico. Años atrás, el editor de “Astounding Science Fiction”, John W.Campbell Jr. y su plantilla de escritores ya habían advertido en sus relatos y editoriales que el término “secreto científico” era en sí mismo una contradicción. El propio proceso científico de observación, reflexión y experimentación no era patrimonio de ningún país y antes o después cualquier conocimiento acabaría en manos de todo el mundo. El secretismo, además, ponía en riesgo a todo el planeta al aumentar las posibilidades de provocar una catástrofe, un argumento explorado, por ejemplo, por Philip Wylie en su relato corto “Error”, en 1946. A pesar de ello, los militares se empeñaron durante años en negar lo inevitable. En 1948, el general Groves, director del Proyecto Manhattan, había tratado de apaciguar la inquietud pública asegurando que la Unión Soviética “sencillamente, no tiene suficiente industria de precisión, capacidad técnica o número de científicos para siquiera acercarse a duplicar el magnífico logro de los empresarios americanos, el trabajo especializado y los científicos que hicieron del Proyecto Manhattan un éxito”.

martes, 30 de enero de 2018

1975- ROLLERBALL - Norman Jewison


La década que medió entre “2001: Una Odisea del Espacio” (1968) y “Star Wars” (1977) abundó en películas de ciencia ficción interesantes, la mayoría receptoras y amplificadoras del pesimismo acerca del futuro y el hombre que imperaba en amplias capas de la sociedad norteamericana. Muchas de ellas eran producciones modestas que no obtuvieron demasiado éxito comercial y que sólo el paso del tiempo las ha colocado en el lugar que merecen. “Rollerball”, en cambio, gozó de un generoso presupuesto y fue un éxito comercial aun cuando la crítica le achacase ser un producto glorificador de la violencia deportiva sin comprender que en realidad se trataba de un ataque a la vieja política de “pan y circo” y la pasividad de una sociedad abotargada por el consumismo.

lunes, 22 de enero de 2018

Nuevo Programa de Podcaliptus - Interstellar




Los amigos del podcast Podcaliptus Bonbon tuvieron la amabilidad de invitarme para hablar largo y tendido de la película Interstellar. Fruto de esa larga conversación a varias bandas surgieron las dos entradas anteriores que le dediqué a la película. Para quien os de algo de pereza leer y prefiráis escuchar, os recomiendo este programa



miércoles, 17 de enero de 2018

2014- INTERESTELAR – Christopher Nolan (y 2)


(Viene de la entrada anterior)

El argumento tiene desde el comienzo múltiples capas y niveles de discusión. Por ejemplo y para empezar, la situación en la Tierra que se nos muestra desde el comienzo. Cuando se planteó qué tipo de situación extrema podría llevar a pensar en un auténtico fin del mundo, al menos en lo que al hombre se refiere, Jonathan Nolan decidió no imaginar el típico futuro distópico a base de ciudades superpobladas e hipercontaminadas, sino que optó por rescatar algo que ya había sucedido en nuestra historia reciente: el Dust Bowl, uno de los peores desastres ecológicos y humanitarios del siglo XX.

lunes, 15 de enero de 2018

2014- INTERESTELAR – Christopher Nolan (1)


Cuando se estrenó “2001: Una Odisea del Espacio” en 1968, críticos y espectadores se dividieron. Algunos la ensalzaron como un logro cinematográfico sin precedentes mientras que otros la encontraron autoindulgente, oscura y aburrida. Fueron necesarios bastantes años para que la película acabara siendo reconocida como uno de los grandes films de todos los tiempos. Cuando cuarenta y seis años más tarde Christopher Nolan decidió hacer con “Interstellar” su propia apuesta por una ciencia ficción sofisticada, que tocara temas trascendentales y que no diera todo masticado al espectador, hubo quien quiso compararla con la película de Kubrick y aventuró que probablemente volvería a dividir a público y crítica. No fue así. Los elogios fueron con diferencia mucho más abundantes y entusiastas que los reproches. El cine había cambiado, los espectadores también, pero, sobre todo, Nolan es un director menos experimental de lo que Kubrick fue con “2001”, más claro en su narrativa y exposición y, también, menos misántropo y más interesado en explorar el mundo emocional de sus personajes. No sabemos cómo se analizará “Interstellar” dentro de cincuenta años, pero lo que sí podemos decir es que es una película que no deja indiferente y que resulta difícil de olvidar una vez vista.

jueves, 11 de enero de 2018

1964- EL INVENCIBLE -Stanislaw Lem


La Ciencia Ficción siempre ha sido un género enormemente flexible que ha sabido llevar a su terreno esquemas y arquetipos procedentes de otros ámbitos de la literatura. Tomemos por ejemplo los relatos que desde tiempos inmemoriales han narrado los marineros llegados a puerto sobre tierras ignotas que habían encontrado allende los océanos. Eran crónicas que mezclaban la fantasía, la aventura y el misterio y que, aunque sin duda en su mayoría estaban compuestas de exageraciones, inexactitudes y mentiras, obraban el milagro de despertar el sentido de lo maravilloso en quienes las escuchaban.

La literatura, claro está, recogió esta tradición y en el siglo XIX, la época de oro de las novelas de aventuras, la canalizó en relatos en los que un grupo de náufragos o exploradores llegan a una isla o tierra ignota y van encontrándose con fenómenos extraños, hallazgos inesperados y pistas aisladas que apuntan a un enigma. El ejemplo más notable de este subgénero es “La Isla Misteriosa” (1874), de Julio Verne. Cuando la CF sustituyó a las aventuras en tierras exóticas como principal género popular, no tuvo problemas en reciclar sus parámetros de éxito probado y así aparece la modalidad de “Planeta Misterioso”. A pesar de su declarado desprecio por la CF de la Edad de Oro norteamericana, el escritor polaco Stanislaw Lem no tuvo problema en hacer suyo este esquema para su novela “El Invencible”, si bien lo utilizó principalmente como soporte para exponer una idea hoy ya trillada pero que entonces era muy novedosa: la evolución inorgánica.